DOÑA MARÍA CORONEL. LEYENDA E HISTORIA VERDADERA
Cada año la historia se repite el día 2 de diciembre, en los alrededores del convento de Santa Inés de observa cierta aglomeración de personas. Se venera el cuerpo incorrupto de doña María Fernández Coronel.
Es la historia de una noble dama sevillana, hija mayor del Señor de Montalbán, Capilla, Burguillos y Bolaños, un poderoso noble castellano, que a la temprana edad de 15 años se desposa con el infante don Juan de la Cerda, señor de Gibraleón.
Tras la muerte del rey Alfonso XI de Castilla, es entronizado Pedro I y da comienzo una sublevación contra él, capitaneada por su hermano (de padre) Enrique de Trastamara, fruto de los amores del rey con doña Leonor de Guzmán Ponce de León, su amante preferida, iniciándose una guerra civil marcada por el odio fratricida.
En este contexto, tanto el padre como el esposo de doña María Coronel toman partido por el infante Enrique de Trastamara, al que apoyan gran parte de la nobleza castellana y la iglesia en su pugna por el trono. La desgracia quiso que don Juan de la Cerda, esposo de doña María Coronel, fuese apresado, encarcelado y condenado a muerte por el grave delito de rebelión y traición al rey, en aquellos momentos el monarca se encontraba en Tarragona y hacia allí se dirigió doña María Coronel para pedir clemencia. El rey al verla quedó prendado de su belleza y con objeto de conseguir sus favores le prometió el indulto de su marido. El engaño del rey se descubrió cuando a su regresó a Sevilla, tras varias semanas de viaje, con la carta de indulto, se encontró que Juan de la Cerda ya había sido decapitado y confiscados todos sus bienes y los de su esposa, encontrándose doña María Coronel a los 23 años viuda y sin recursos económicos.
El rey don Pedro I “El Cruel”, que pasaba en Sevilla largas temporadas, acostumbraba a poseer toda mujer que le apeteciera, se encaprichó primero de Aldonza, hermana de doña María Coronel, cuyo marido tuvo que huir al haber tomado también partido por Enrique de Trastamara, y después de encaprichó de ella.
Doña María Coronel lo rehúye pero él la persigue y la acosa sin descanso, María se esconde en el convento de Santa Clara, allí las monjas la ocultan en una zanja que cubren con tablas y tierra, el rey manda registra el convento y no la encuentra, pasados unos días el rey recibe una delación y vuelve a mandar registrar el convento, esta vez la encuentran los soldados del rey y la persiguen por los pasillos y corredores, ella se refugia en la cocina y viéndose atrapada coge de los fogones una sartén con aceite hirviendo y se lo vierte sobre su propia cara, desfigurándose terriblemente el rostro y las manos, terminando así con el acoso del rey.
Muerto el rey don Pedro I “El Cruel” es entronizado Enrique II, recupera doña María Coronel sus propiedades y funda en 1374, junto a su hermana, el convento de Santa Inés, donando todos sus bienes para el mantenimiento del mismo, convento que está situado en la casa que perteneciera a sus padres, junto a la iglesia de San Pedro, siendo su primera abadesa hasta su fallecimiento el día 2 de diciembre de 1411 a la edad de 75 años.
Como cada año en la calle doña María Coronel, nº 5, la historia se repite el día 2 de diciembre, a las puertas del convento de Santa Inés, el público se aglomera formando una rigurosa fila, a pesar del amplio horario de visitas que es de 9:00 a 13:30 y de 16:00 a 19:00, todos esperan para venerar el cuerpo incorrupto de la dama de Sevilla, doña María Coronel.
A través de un compás se accede al templo del convento de Santa Inés de las Hermanas Franciscanas Clarisas, construido en el s. XIV es de estilo gótico-mudéjar, siendo la entrada de estilo barroca. En el interior, a través de una reja que cierra el coro, se puede contemplar el cuerpo momificado de doña María Coronel en una urna de cristal, también se puede contemplar el retablo mayor realizado entre 1719 y 1748 por Fernando y Francisco José de Medillina, que está presidido por una talla de "Santa Inés" obra de Ocampo, igualmente se puede apreciar un retrato de la insigne dama sevillana realizado por Valeriano Bécquer, donado por la infanta María Luisa Fernanda a las clarisas y que corona la munumental reja que separa el coro del templo y, por último, el magnífico órgano, pieza clave de la famosa leyenda Maese Pérez el Organista, del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer.
Famosos son los dulces que elaboran las monjas en el obrador del convento, como los bollitos de Santa Inés, receta legada por la propia fundadora y otros dulces tradicionales como cortadillos, magdalenas, almendrados, roscos de vino, delicias de Santa Inés y de Santa Clara, pudiéndose adquirir todo ello en el torno del convento.
Famosos son los dulces que elaboran las monjas en el obrador del convento, como los bollitos de Santa Inés, receta legada por la propia fundadora y otros dulces tradicionales como cortadillos, magdalenas, almendrados, roscos de vino, delicias de Santa Inés y de Santa Clara, pudiéndose adquirir todo ello en el torno del convento.
Enrique García Becerra. Presidente de la Asociación Cultural Amigos de la Historia de Sevilla.
Hola, me gustaría entrar en contacto con la asociación. ¿Tenéis email?
ResponderEliminarBuenas noches. Mi nombre es José Manuel, de Dos Hermanas, me gustaría pertenecer a vuestra asociación. Me encanta la historia y la historia de Sevilla me fascina. Investigo en archivos sobre mis antepasados.
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